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Estudios de casos

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Restaurar el pelo con el Mantis


En la actualidad el trasplante capilar tiene mucho más de ciencia que de magia negra. Hay un número finito de folículos capilares activos en cualquier cuero cabelludo, y el único modo de introducir pelo nuevo en áreas con calvicie es redistribuir los folículos capilares desde la parte posterior de la cabeza de los pacientes a la región con calvicie. En el área donante no crecerá nuevo cabello, pero los pelos transplantados seguirán creciendo normalmente en su nueva ubicación. Por motivos que todavía no comprendemos enteramente, los folículos de cabello de la parte posterior de la cabeza no están sujetos a los efectos de la alopecia masculina.

Anteriormente se tomaban discos de 4 mm de cuero cabelludo con pelo desde la parte posterior de la cabeza y se trasplantaban directamente a la región con calvicie. Esta técnica funcionaba, pero dejaba el cabello con un aspecto poco natural, ya que se podían ver claramente mechones de pelo sueltos, similares a penachos. Las técnicas más novedosas usadas en la clínica de restauración capilar Wimpole implican la colocación de unidades foliculares, mediante las cuales se injertan folículos capilares individuales o grupos de dos a tres folículos para crear un aspecto más natural. Las nuevas técnicas ofrecen ventajas estéticas para el paciente, pero suponen una carga de trabajo notablemente mayor y exigen una mayor habilidad por parte del cirujano y los técnicos involucrados en el trasplante. El lugar de simplemente trasladar mechones de pelo desde la parte posterior a la parte delantera de la cabeza, se extrae una tira donante que contiene aproximadamente 1000 folículos capilares de la parte posterior de la cabeza y después se separa con infinito cuidado para producir unidades foliculares individuales. Un folículo capilar normal tan sólo tiene unos pocos milímetros de tamaño, y si está rodeado de luz o pelo gris, identificar y cortar alrededor de dicho folículo utilizando sólo su propia vista o una lupa estándar es difícil y extraordinariamente cansado.

El Mantis es un sistema de visión estereoscópica optimizado ergonómicamente que permite a los operarios ver con claridad una imagen tridimensional brillante y con un buen contraste. El cabezal de visión proyecta la imagen en los ojos del operario, lo que otorga una libertad de movimiento de la cabeza mucho mayor de la que generalmente se asocia con los microscopios estándar, en los cuales dos lentes oculares fijas dictan dónde debe colocar sus ojos el técnico y qué postura debe adoptar. Se mantiene una buena coordinación entre la mano y el ojos debido a que la distancia entre las manos y los ojos es exactamente la misma que la que sería si no se utilizase ningún aumento.

La imagen ampliada que ofrece el Mantis es especialmente importante si se necesita un uso intensivo y prolongado, tal y como sucede con este procedimiento, ya que un operario puede trabajar con eficacia durante un período más prolongado y sin embargo fatigarse menos. Al seccionar la tira donante y convertirla en injertos, los auxiliares médicos de la clínica de restauración capilar Wimpole necesitan trabajar tan rápida y cuidadosamente como sea posible. Además, una vez recogidos, los folículos no pueden volverse a utilizar, por lo que se hace todo lo posible por aprovechar todos y cada uno de los folículos que contiene la tira donante.

Las unidades Mantis que se utilizan en la clínica Wimpole son una opción popular entre los auxiliares médicos y el cirujano, el doctor Michael May. “La facilidad de uso de un Mantis realmente ha mejorado nuestras condiciones laborales y nos ha ayudado a proporcionar a nuestros pacientes un servicio más eficaz”.

Los visores Mantis permiten a cada auxiliar preparar hasta 500 injertos sin levantarse de su asiento, con hasta 3 técnicos preparando injertos para el paciente a la vez. Como la claridad de imagen es extraordinaria y la posición de trabajo se ha optimizado, los técnicos pueden usar prácticamente todos los folículos que se han recogido. Al usar el microscopio Mantis hay menos posibilidades de que los folículos resulten dañados o se echen a perder, por lo que el paciente se beneficia de la colocación del número máximo injertos en cada sesión quirúrgica.